Las mujeres en política

Voy a decir una obviedad. Estamos en campaña electoral. Quizás si usted es de las personas que la siguen a través de los medios de comunicación piensa que planificar una campaña es fácil aunque lleve tiempo, piensa (gracias a las películas de Hoollywood) que hay un pequeño grupo de personas muy preparadas que son las que lo organizan todo y que hay unos candidatos que han sido elegidos por sus dotes comunicativas y su impecable curriculum, para garantizar al electorado que está eligiendo entre lo mejor que está disponible en el supermercado de la política profesional.

Yo no sé si todo eso es cierto o no en los partidos grandes, esos que reciben créditos bancarios de cifras impronunciables, porque nunca he sido parte de ellos. Sin embargo sí estoy en política y desde las pasadas elecciones al parlamento europeo me estoy volviendo experta en hacer campañas electorales, pero el grupo de personas es grande, diverso y son las primarias quienes marcan quienes se presentan. Pertenezco a un partido de los nuevos, de los que quieren regenerar la democracia, un partido de estructura horizontal donde todas las decisiones son participadas y que lleva en sus estatutos una carga ideológica que lo obliga a tener en sus cargos representativos al menos un hombre y una mujer, cuando no dos mujeres, es lo que se llama 50+. También en ese partido llevamos en los estatutos la defensa de los Derechos de los Animales y por supuesto, en el programa electoral esos derechos se hacen visibles en el capitulo de Derechos, no en ninguno otro.

Y explicado esto le diré que cuando charlo con personas de otras formaciones políticas, sólo hay una que no exponga el problema de la participación activa de las mujeres como un quebradero de cabeza. Curiosamente ese partido es de los llamados no-generalistas y está centrado en la defensa de los animales.

Hace ya un tiempo que a la pregunta de “¿dónde están las mujeres en política?” respondo invariablemente, en la calle defendiendo a los animales. También están en la calle defendiendo a las personas y a los arboles, pero es indudable que el movimiento animalista supera a cualquier otro en cuanto a participación activa de las mujeres.

En mi partido, donde nos hemos autoimpuesto el 50+, nos las vemos y nos las deseamos porque en realidad la proporción es de 30/70… donde las mujeres somos esa minoría que debe multiplicarse para cumplir con el compromiso. Y me pongo a pensar en esto, con un poco más de detenimiento, porque me han invitado a hablar (en un acto de campaña) sobre ecofeminismo y me he preguntado a mi misma “¿donde están las ecofeministas de este territorio peninsular?” (vivo en la frontera y paso a Portugal casi cada día) y la respuesta tan obvia se ha abierto paso en mi mente con la misma contundencia con la que respondo a la pregunta sobre donde están en política. Las ecofeministas (ellas y ellos) están aquí en el trabajo tenaz, pacifico y constante de la defensa de los derechos de los animales.

El ecofeminismo es ese movimiento cálido de liberación que busca la igualdad en comunidad, partiendo de la base de la ecodependencia, sabiendo que somos parte de la vida en el planeta, en un plano de igualdad, pero con mayor responsabilidad debido a esta extraña capacidad que tenemos para el pensamiento racional que nos hace discernir entre el bien y el mal. Y señalo pensamiento racional pues el otro pensamiento, el que está ligado a la emoción y al saber lo que nos hace felices, lo que nos angustia, lo que nos asusta o lo que nos relaja, ese lo compartimos con la mayor parte de las criaturas vivas del planeta (y digo la mayor parte para que la comunidad científica no me acuse de falta de rigor).

Kara_8_12Cuando supe que para una mujer maltratada en cuya familia hay un miembro animal (normalmente gato o perro) el tiempo de media para salir de esa relación se alarga dos años más, que si su familia estuviera compuesta solo por humanos, tomé conciencia de hasta qué punto las mujeres arriesgamos por amor. Hasta que punto, con o sin raciocinio por nuestra parte, nos vinculamos con la vida.

Voy a decir una obviedad. El pensamiento patriarcal nos ha hecho creer que las mujeres no nos preocupamos de los asuntos de la polis porque dicen que para hacer política hay que estar en un partido político, sin embargo nosotras hacemos política cada día, desde hace años en la calle, tomando acción sobre lo que no nos gusta y cambiándolo. Nosotras, las personas (mujeres y hombres) que hacemos política a favor de los derechos de los animales llevamos a cabo una revolución silenciosa que desde que ha llegado a las intituciones está cambiando el rostro y los presupuestos del estado.

También abrazamos árboles, con mucho cuidado.

Por egoísmo y por solidaridad

Mi padre siempre me dice que esto del cambio climático es una tontería, que el clima siempre cambia, que eso ya se sabe.

Mi padre es asturiano, y cuando era niño siempre tenía unos días extras de vacaciones escolares gracias a las nevadas que dejaban aislado su pueblo y que le impedían recorrer los 3 kilómetros que había entre su casa y la escuela.

Mi padre que a sus 77 años vive en Oviedo, en un piso, dice que ahora se vive mejor, porque ya no hace tanto frío.

A veces los años no nos hacen más sabios.

El próximo fin de semana nos llaman a salir a la calle y mostrar que somos ciudadanía consciente. Mostrar que sabemos lo mucho que el cambio climático afecta a nuestra vida, a la vida de otras personas que viven lejos y a la vida de las generaciones futuras.

Es por egoísmo y por solidaridad que nos llaman a salir a la calle. Es por egoísmo y solidaridad que debemos hacernos conscientes de que el dióxido de carbono (CO2), se está acumulando en la atmósfera en lugar de salir al espacio como ha sucedido a lo largo de la vida del planeta, salvo en contadas y catastróficas situaciones. Es cierto que estos gases han estado siempre presentes, lo que no es cierto es que estuvieran en los mismos niveles que ahora. Desde 1972 nos llevan diciendo ¡Atención! desde la comunidad científica y sin embargo no queremos escuchar, y lo que es peor, no queremos actuar.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) nos informa que la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó en 2014 las 397,7 partes por millón (ppm) y nos hace saber que hasta la Revolución Industrial la cifra era de 278 ppm.

Aumentan las temperaturas y el nivel del mar y eso provoca inundaciones, sequías y ciclones. En lenguaje humano, tragedias, pobreza y migraciones.

¿Estamos a tiempo?

Revertirlo no lo podemos revertir por ahora, pero sí podemos limitar el incremento. Necesitamos mantenerlo en dos grados de aquí al 2100 y así lograremos evitar desastres naturales que ponen en peligro nuestra vida y el resto de la vida en el planeta.

Hacemos esta Marcha por el clima justo antes de la Conferencia de las Partes (COP21) en París, cuando los 195 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 1992, se dan una nueva oportunidad para implementar medidas concretas que logren mantenernos en esos dos grados de subida de la temperatura, y no más. Porque las emisiones globales han seguido creciendo, por ejemplo entre 2000 y 2010,el aumento es de un 24%.

¿Aprendemos de nuestros errores?

Esta COP21 no va a imponer metas individuales de reducción de CO2, porque ya tuvimos Kioto y ha sido un fracaso. Por ahora más de 170 países han realizado compromisos voluntarios de reducción, pero no es suficiente.

Al extrapolar los compromisos voluntarios los expertos de la ONU nos informan de que las temperatura a final de siglo subirá como mínimo 2,7 grados, aunque otras organizaciones e instituciones independientes nos hablan de hasta cuatro grados. Y es que sabemos que hasta 2030 las emisiones van a seguir creciendo.

En mi actividad profesional recorro colegios e institutos, me mantengo en contacto con las nuevas generaciones y me entristece ver que a la pregunta sobre ¿qué es el medio ambiente? la respuesta mayoritaria es “la naturaleza” como sí fuera algo en lo que no estamos inmersos. Somos naturaleza, somos ecodependientes y si nos preocupa el paro, nos preocupa el estado del bienestar, nos preocupan la llegada de persona migrantes… entonces debemos estar preocupados por el clima, que esa en intima relación con nuestros problemas.

Por egoísmo y por solidaridad, yo voy a Badajoz el 28 de noviembre a las 12, me convoca la Marcha por el Clima en la Plaza de España.

Grecia entre la depresión y la esperanza

Apenas un mes después de escuchar alto y claro el NO del pueblo griego, la adopción del tercer Memorandum cambió drásticamente el panorama político. Sorpresivamente y pese al apoyo del pueblo griego y de muchos pueblos del mundo, vimos como Syriza aceptaba unas condiciones durísimas para la economía de la nación, para la economía del día a día, pero también para sus posibilidades de futuro.
No obstante, cuando una llega a Grecia desde España se siente como en casa. El taxista que nos recibe con una sonrisa y una amena charla nos cuenta que en su casa son cuatro personas adultas, pero que sólo el tienen un trabajo legal como autónomo, que su hija es enfermera en paro y que su hijo de 26 años hace trabajillos en la economía sumergida y con eso salen adelante.
En la gasolinera el combustible se ofrece al mismo precio que en España. En el supermercado hay de todo y la única diferencia apreciable que encontramos es que allí el yogurt esta más bueno.En los restaurantes para turistas puedes pagar con tarjeta y el zumo de naranja cuesta 4€. Hay gente durmiendo en las calles y buscando comida en la basura, como aquí. Hay comedores populares y movimientos sociales fortalecidos, como aquí. Lo único que me llama la atención es que la gente cree que en España estamos mejor que ellos.
En la calle nos dicen que, según las encuestas, Syriza es el partido ganador, pese a que la gente por la calle no deja de repetirnos como un mantra “todos son iguales” y empatizamos perfectamente con ese desencanto, porque también al otro lado del mediterráneo nos hemos sentido traicionados. Finalmente logramos hablar con un compañero del Partido Verde, y nos cuenta que ha surgido una propuesta, nacida desde la misma Syriza por parte de las personas desilusionadas con Tsipras, que llaman Unidad Popular. ¿Unidad Popular en Grecia? Las encuestas le pronostican un 8% de votos. Todo lo que nos cuentan sobre la Unidad Popular suena a confluencia, hay gente de movimientos, gente independiente, gente de partidos, diferentes procedencias que se centran en lo urgente, más democracia, más real.
Y ahora, viendo que en Grecia vivir es tan caro como en España, nos duele más la reducción de las pensiones mínimas hasta esos 393€. Entendemos que la necesidad es real, porque uno de los taxistas que nos acoge, pero con el que no podemos hablar porque su inglés es nulo, ese taxista que conduce como un veinteñero imprudente, tiene setenta años.
Cuando emprendí mi viaje a muchas personas, en broma decían “¿no te da miedo?” Debo reconocer que era una inconsciente, pero ahora sí estoy asustada. No porque exista violencia o porque se radicalicen las posturas, sino por las consecuencias de unos recortes que me son familiares. No sé que votará la ciudadanía griega el próximo domingo, pero aunque parezca que la nueva política va con lentitud, mucha gente conserva la esperanza de que las cosas por fin cambien.

Poliamor, amor, maternidad, vocación, empleo o Vive como quieras

El 19 de agosto, justo antes de salir para ver Grecia con mis propios ojos, me detuve en el estudio de Canal Extremadura para charlar con Elena Alonso, mi amiga y la autora de “Viajamor” un blog que se termino por convertir en libro autoeditado y que rompe todos los esquemas. Los esquemas de la moral judeocristiana, los esquemas del mundo editorial que te dice que algo que se comparte en abierto no va a ser posible de venderse, los esquemas de la maternidad, los esquemas de la separación (de la pareja, de los hijos), los esquemas de la vocación, del trabajo como forma de sacrificio para obtener nuestra dignidad como personas, en fin… que leer a Elena Alonso, aunque no te haga más feliz, es seguro que te hará más libre. Y si te dejas, también te hará mejor persona.

Os comparto el audio a la entrevista.

Viviendo el fracaso anunciado

Artículo aparecido en ElDiario.es/eldiarioex

El 31 de enero un hombre sabio me dijo, nos dijo, que apostar por una propuesta de confluencia en Extremadura era apostar por el fracaso.

Éramos consciente de que esto era cierto. Éramos conscientes de que nuestra propuesta era radical y de que podía sonar a mentira. Sin embargo, preferimos arriesgarnos y ofrecer la opción, pensando que al igual que nosotros estábamos huérfanos en el voto autonómico, a otras personas les podía suceder lo mismo.

Y por consenso, que no por primarias, me correspondió a mi ser la cara más visible de Adelante Extremadura, lo que no era una sorpresa, ni era una apuesta arriesgada para la confluencia, dado que no había entre nosotras ninguna persona que tuviera verdadera experiencia política, por lo que elegir a alguien que no sabía nada de todo esto era lo único posible.

Me sentía feliz de ser parte del movimiento de confluencia ciudadana también en Extremadura. Me sentía feliz de que también en esta región, mi región, de la que no tengo el acento como bien se encargó de remarcar Monago en el “debate” televisivo, tuviéramos la opción de apostar por gente que se preocupa de gente, en este momento de crisis política y económica que estamos viviendo.

Sin embargo creo que nadie dentro de Adelante Extremadura estaba preparado para perder por tanto. Desde luego yo no lo estaba. Nunca se me ocurrió que íbamos a perder el 75% del voto verde en Extremadura. Nunca se me ocurrió que siendo la única formación que se comprometía a comenzar el cierre de Almaraz o que decía claramente que quería derogar la Ley del Suelo y la Ley Medioambiental, los ecologistas nos abandonaran. Es de suponer que nadie puede dar crédito al hecho de que tenemos un Plan para esta región, o si lo creen, es seguro que el Plan no les gusta.

Adelante Extremadura ha recibido 1.526 votos en Extremadura, apenas un 25% de lo que obtuvieron Ecolo y M+J juntos en las pasadas elecciones de 2011. Asumo que la responsabilidad del fracaso es mía, por no haber sabido transmitir el mensaje, por no haber sabido mostrar aquello que decía John F Kennedy: “un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”. En mi caso, estaba rodeada de personas inteligentes, trabajadoras y muy preparadas, a las que he fallado como portavoz.

No obstante no puedo dejar de alegrarme de haber apostado por algo que considero es determinante para escribir el futuro político de nuestro país, algo que se va a ir contagiando y que también en Extremadura, estoy convencida, representa el futuro político y social, la verdadera presencia de la ciudadanía en las instituciones, una democracia más verdadera, menos clasista, menos miedosa de la inteligencia colectiva.

Fracasar duele, pero no debemos temer al fracaso, debemos saber que en ocasiones es necesario que algunos fracasemos para ir abriendo camino.

En Adelante Extremadura estamos fijando la fecha de la asamblea de evaluación y proyección de futuro. Estoy segura de que de ese encuentro saldrán muchas cosas buenas, y también una persona que sepa transmitir el mensaje con más claridad. Yo estaré allí apoyando, porque fracasar no es morir.

Equo tiene un plan

Artículo aparecido en ElDiario.es/Extremadura

Cuando decimos Equo siempre pensamos en medioambiente y aire limpio, pocas veces pensamos en gestionar dinero, o en crear empleo, y sin embargo Equo tiene respuestas para el día a día, por que tenemos un plan, y muy ambicioso además.

Es un plan atípico que pone a la Persona en medio de la economía, porque sabe que las personas somos ecodependientes e interdependientes, por lo que no basta únicamente con pensar en el ahora, hay que ir más allá. Nuestra propuesta es crear empleo aquí y ahora pero solucionando también el problema que nos plantea el actual modelo económico. Un problema cotidiano con dimensiones morales que se proyectan en el futuro.

Nuestro Plan da respuestas hoy a los problemas de hoy, de mañana y más allá.

La actividad económica que ha guiado el desarrollo histórico de nuestra sociedad se debe a la explotación de tres ámbitos: los países periféricos del sistema, la mujer y la naturaleza (lo que incluye a los animales). Tres pilares injustos que no se sostienen más y que debemos dejar atrás si queremos hablar seriamente de proyecciones de futuro.

En nuestro balance de pérdidas y ganancias debemos contar con los factores reales que hacen posible la existencia de las comunidades. Desde la política y la economía oficiales, se continúa relacionando el crecimiento económico -medido por la producción de mercado- con el bienestar. Un bienestar cíclico que viene y se va al antojo de los mercados. Sin embrago, toda persona sabe que necesita algo más que PIB para lograr que su vida sea satisfactoria; el buen vivir requiere de las relaciones interpersonales, del aire y del agua limpios y del tiempo de ocio, aunque ya no como lo soñaron los revolucionarios del pasado.

Los yacimientos de empleo verde han crecido un 20% en España desde el inicio de la crisis.

Somos el primer productor de alimentos ecológicos, y abastecemos con ellos el 35% de la demanda de Europa.

Mejorar la vivienda

En Extremadura, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) serían más de 36.000 viviendas las que necesitarían una rehabilitación para mejorar su eficiencia energética (son 423.000 viviendas las que conforman el parque regional). Ante este potencial, podemos optar por implementar la reconversión del sector de la construcción, invirtiendo en formación. A través de un incremento paulatino de las exigencias de eficiencia energética, sería necesaria la contratación de personal cualificado para la auditoría energética, arquitectura y gestión energética. Aquí tienen cabida buena parte de las personas que la burbuja del ladrillo ha dejado atrás.

Consideramos que desde el Gobierno de Extremadura, con una inversión de 50 millones de euros, la creación de empleo podría ser cercana a 900 empleos directos y más de 1.500 indirectos. Tomando los datos de la OIT, en España la rehabilitación energética de vivienda podría suponer 1,3 millones de empleos, lo que eleva el potencial total en Extremadura a más de 20.000 nuevos empleos.

Haciendo hincapié en las energías renovables, combinando las distintas fuentes de energía limpia (solar, fotovoltaica, termosolar, eólica, biomasa e hidroeléctrica) podríamos crear 7000 empleos durante la construcción y 1000 empleos permanentes (entre directos e indirectos) con una inversión anual en torno a los 500 millones de euros (posiblemente menor debido al abaratamiento tecnológico). Con este proyecto (2016-2020) conseguiríamos aumentar la capacidad energética renovable en 1 GW. En biomasa la inversión es baja pero su potencial de empleo permanente es el mayor (más del 40%). A este ritmo, Extremadura sería la única CCAA española que se acercaría al objetivo alemán del 100% renovables en 2040.

Campo, turismo…

Y abordamos nuestro mayor sector productivo, el agroganadero. Un sector que factura 3.500 millones anuales, aunque la volatilidad de los precios pone en riesgo a los productores. Por ello nuestra apuesta es hacia la agricultura ecológica (con precios más estables) que nos garantiza la soberanía alimentaria al tiempo que aumenta las expectativas de exportación hacia países menos favorecidos para el cultivo. A través de esa conversión paulatina, con subvenciones y cambios en la normativa, daríamos respuesta a las casi 12.000 personas que actualmente están en paro en el sector. Y como en la economía circular, todo se solapa, tenemos un plan de recuperación de especies autóctonas con el doble objetivo de regenerar la dehesa y la obtención de residuos (para su posterior uso en las plantas de biomasa).

Y todo esto sin haber hablado de Turismo, que es al parecer la estrella de las esperanzas en nuestra región. Claro que en nuestro caso ponemos el acento en el ecoturismo, una demanda que concentra el 25% del sector a nivel nacional. Nuestra propuesta es fortalecer el cuidado de nuestras 69 zonas ZEPA, un privilegio ornitológico que no somos conscientes de poseer. Actualmente en Extremadura el total de ingresos por turismo es de 416 millones de euros anuales (5% del PIB).

Pero empleo verde es mucho más que empleo, es una apuesta decidida por la justicia social, no vamos a olvidar que en Extremadura hay una brecha que debe cerrarse y es la del género.

La economía que conocemos parte de olvidar a una buena parte de la población o ningunearla. Tomemos como ejemplo lo que decía Jean-Jacques Rousseau: “Mientras hayan hombres sensatos sobre la tierra, las mujeres letradas morirán solteras” o recordemos el sueño de una vida perfecta que Karl Marx expone en Das Kapital cuando describe la vida del hombre común en una sociedad comunista “sería capaz de ir a pescar por la mañana, al trabajo en la fábrica por la tarde y leerá a Platón por la noche”. En Equo nos hacemos conscientes de que las bases de la actual economía nacen sin perspectiva de género, lo que nos lleva a un resultado injusto.

Un estudio del INI nos indica que las mujeres trabajan, de media, dos horas más que los hombres en las tareas del hogar, y que por ello los hombres disponen de dos horas extra para realizar actividades que suelen estar relacionadas con excursiones o con la informática, lo que abre una nueva brecha de género.

Equo trabaja para que las personas alcancen todo su potencial, sin que el sexo sea un freno. Todas las personas, sea cual sea nuestro sexo, necesitamos afecto y un proyecto vital, las tareas de cuidado deben ser asumidas como una prioridad en una sociedad donde la economía es más que dinero, y la responsabilidad es conjunta.

Comenzábamos hablando de los tres grandes olvidos del sistema económico: la dignidad de los países periféricos, a los que les pedimos materias primas y mano de obra barata para mantener un nivel de vida insostenible en un planeta limitado como es el nuestro; la mujer, a la que hasta ahora se le ha pedido que ofrezca su tiempo en el cuidado sin recibir reconocimiento social, ni económico; y la naturaleza (lo que incluye a los animales). Y no vamos a cerrar este artículo sin mencionar lo que la ecoganaderia supone en el reconocimiento de la dignidad de los animales. Es un desafío ético que debemos afrontar sin más dilación. El trato que damos a los animales habla de quienes somos.

El PIB no es bienestar

El Producto Interior Bruto de España en 2014 ha crecido un 1,4% respecto a 2013.

La pobreza infantil en el estado español es de un 27,5%, y en Extremadura es del 46%: somos el territorio con mayor índice de pobreza infantil.

A la luz de estos datos tan simples, me hago preguntas ¿el PIB es bienestar?

Nos enseñan que el PIB mide la salud del sistema económico, pero…

Se incrementa el PIB cuando gastamos dinero en las farmacéuticas. Es decir, cuando estamos enfermos y no así cuando estamos saludables y no requerimos cuidados.

Se incrementa el PIB cuando los gastos militares, en fabricación y venta de armas, suben. Pero la paz, que es lo que realmente deseamos las personas, no es buena para el PIB.

Los indicadores que hemos creado desde la economía productivista, nos juegan malas pasadas. Abren una dicotomía entre lo que queremos y lo que decimos querer. No miran aquello que valoramos como más importante, no miran lo que se destruye y no puede volver a ser reconstruido.

Yayo Herrero, ecofeminista, señala que somos un país con récord en infraestructura, pero también en desempleo.

La pobreza en la infancia significa muchas cosas, más allá de nuestra pobreza moral, un retraso educacional a futuro. Las niñas y niños de hoy, van a ser los adultos responsables de participar y dar forma a la democracia de su tiempo. ¿Vamos a seguir organizando nuestra vida alrededor de la esfera mercantil?

Somos seres relacionales, interdependientes, nos necesitamos. Seamos valientes, atrevámonos a plantar cara a las injusticias, atrevámonos a hacernos preguntas, atrevámonos a trabajar por aquello que queremos de verdad. Existen propuestas económicas que reflejan en el balance todo aquello que nos importa, y que es fundamental para la vida. Existen propuestas políticas que se hacen responsables de gestionar el presente, sin destruir el futuro.

Felipe González y el PSOE

Me van a perdonar, pero tengo que preguntarlo ¿Qué hace Felipe González en el Partido Socialista Obrero Español? o ¿Qué hace el PSOE que lo mantiene entre su afiliación? ¿Cual es la lógica de esta unión? Por que entiendo que tanto él, como el resto, ya se han dado cuenta de que la ideología socialista ya no está presente, por no estar no está presente ni la socialdemócrata.

Cada vez que leo un titular donde aparece el nombre del expresidente español, está asociado a algún tipo de beneficio económico que contradice la situación de crisis que vivimos las demás, o se ha ido del país para pagar menos impuestos, o declara que no hay que descartar una alianza con el Partido popular, o adquiere la nacionalidad colombiana (y que conste que yo tengo doble nacionalidad como persona que ha nacido en Chile de padre español) pero lo suyo no lo veo tan evidente; o propone expolien al máximo nuestros recursos naturales, o ve razonable la privatización de algún bien público. En fin, que está muy lejos este hombre de ser el héroe ético que yo imaginaba en 1977, claro que entonces yo tenia 10 años y para 1982 ya me había dado cuenta de que no era lo que decía ser. Sin embargo, me siento un poco extraña pues ya tengo 48 años y el resto del mundo sigue viendo natural que este hombre y el PSOE continúen unidos.

Agradecería aclaraciones, lo bastante razonables para que las entienda una niña de 10 años, que es lo que sigo siendo en mi deseo desmesurado de coherencia.

Las líneas verdes

En estos días de convulsión política, de grandes esperanzas y de críticas airadas, de mucho trabajo y de cierta desorientación, no dejo de escuchar por todas partes, cuando se habla de confluencia, la referencia a las “líneas rojas”, esas líneas que no vamos a traspasar, esas líneas que son innegociables, esos principios básicos irrenunciables.

Y hablamos de confluir, de cooperar, del apoyo mutuo pero no nombramos explícitamente todas esas líneas verdes donde esperamos sembrar y hacer florecer nuestras semillas.

Ayer, en esta voragine que es internet llegué hasta la web de una ONGD que ofrecía, como modo de financiarse, unos regalos para bodas muy especiales: bombas de semillas. Pensé, casi sin querer, que precisamente esto es lo que estamos ofreciendo ahora con las manos abiertas las personas que nos hemos adentrado en la política formal ante la urgencia del presente que se desmorona a nuestro alrededor.

De modo que quiero poner nombre a todas las líneas verdes que se abren para cooperar, todos esos temas urgentes en los que sin trabajar juntos seguiremos retrocediendo. Por que en las grandes palabras siempre estamos de acuerdo, y los discursos parecen una copia fiel los uno de los otros. Se puede escuchar a una diputada autonómica del Partido Popular hablando de la Responsabilidad Social Empresarial… pero ¿eso en qué se traduce? ¿Se traduce en que vamos a aplicar a todas las empresas, para su evaluación, las herramientas creadas por la Red de Economía Alternativa y Solidaria? ¿Vamos a evaluar la calidad de su oferta de empleo, relación empleo-sueldo-beneficios, estabilidad-temporalidad, niveles de contaminación y medidas para contrarrestar el impacto medioambiental, solidaridad con las necesidades de las minorías (enfermedades crónicas, familias desplazadas del sistema por la propia dinámica del mismo, …)?

Creo que pocas empresas van a estar dispuestas a someterse de manera voluntaria a una Auditoria Social y sin embrago, como sociedad que quiere mantenerse en el futuro es para nosotras un requisito indispensable.

Hablamos de lo público: sanidad, educación, servicios sociales y no dejan de ser a grandes rasgos puntos para la confluencia, pero también temas para el debate, pues según el tipo de Estado que tengamos en mente, nos decantaremos por parámetros amplios o por parámetros rígidos, por legislar para controlar o legislar para acoger.

Decimos “Democracia” pero es una palabra que no se llena del mismo contenido en todas las mentes.

Decía Agustín de Hipona, que no es santo de mi devoción, pero que con su reflexión sobre lo que es y lo que no es un estado, no puedo estar en desacuerdo, : “… si el Estado es la empresa del pueblo, y no hay pueblo que no esté asociado en aceptación de un derecho, y tampoco hay derecho donde no existe justicia alguna, la conclusión inevitable es que donde no hay justicia, no hay Estado.” (De civitate Dei, XIX, 21, 1) Bajo mi punto de vista y dado que las personas de este estado nos hemos ido quedando sin derechos laborales, sociales, medioambientales, energéticos y de auto-gestión, las lineas verdes son aquellas que me ofrecen Justicia para cada persona de la comunidad por otorgar a cada persona el mismo valor.

Las líneas verdes, las que van a dar fruto, son aquellas donde quienes queremos más democracia, más radical, nos encontraremos: paridad, primarias con listas abiertas, garantías sociales, defensa de lo público, la economía al servicio de las personas, nuevos modelos energéticos, más cultura para ser una sociedad más critica, defensa de los derechos de los animales, que no están en el planeta para ser usados/matratados… Esas son las líneas verdes desde las que vamos a llegar a ser una sociedad más libre y por supuesto, más justa.

Lo que decimos querer y lo que queremos, no es lo mismo

¿Qué le pasa a eQuo que no arrasa en la sociedad española? Esa es la pregunta que me hago todos los días cuando miro a mi alrededor.

Vivo rodeada de personas que reclaman una democracia radical, que reclaman más participación, que quieren ver igualdad de genero, respeto a la diversidad entre las personas, más transparencia en lo económico, más horizontalidad en la forma de gestión, más propuestas creativas y posibles para salir de la crisis económica y no volver a entrar en ella, mayor respeto por la vida (de las personas, de los animales, de los ecosistemas), más solidaridad intergeneracional, más poner el acento en la justicia social.

Sin embargo, aunque soy parte de una formación, eQuo, que ofrece y hace realidad día a día todo eso, no logro contagiar a las personas que en mi entorno hablan así, y dicen querer estas cosas. La mayor parte del tiempo pienso que el fallo está en mi, que no sé comunicar; otras veces pienso que el problema es que la gente no deja de pensar que la ecología es una cosa y los problemas del mundo son otra, ayudadas por los medios de comunicación que nunca dicen, por ejemplo, que todos los datos hacen pensar que la migración humana por razones medioambientales y climáticas se convertirá en uno de los principales problemas políticos a corto plazo.

Pero hay días, como hoy, en que me da por pensar que me está sucediendo como con mis hijos y el colegio. Toda la literatura escolar hablaba de la importancia de la implicación de los padres en la educación de sus hijos, de la escuela como comunidad con tres pilares (familia, equipo docente, administración pública), pero llegó el momento en que desde el equipo de orientación del centro me/nos pidieron que nos retiráramos a un segundo plano, me/nos pidieron que habláramos menos con los niños, que jugáramos menos con ellos, nos dijeron que eramos unos progenitores demasiado interesante y hacíamos que la escuela a nuestro lado pareciera monótona y poco atractiva. Lo que me hizo pensar que pese a la literatura la escuela no estaba preparada para recibir a las familias que estaba soñando.

Y miro a mi alrededor, y veo a las personas que quiero y respeto diciendo “quiero esto, y esto y esto” pero quizás no dan el paso porque en realidad todo eso es difícil, lleva tiempo y se hace muy duro trabajar en un proyecto político donde nadie te salva, ni te guía, por que el camino es tan nuevo que nadie lo ha recorrido antes.

Equo nació con vocación de desaparecer, es lo que más me gusta. Cuando la tarea esté terminada podremos irnos a casa y disfrutar de las tardes al sol, de un buen libro, de esas conversaciones sobre cine que tanto me gustan; pero para terminar la tarea se necesitan manos, muchas manos, porque esto de la democracia radical no permite descanso.

Pero igual que crecen las escuelas libres y el homeschooling, así va a crecer EQUO, porque equidad y ecología es lo que necesitamos para sanar el mundo.