Haikú de regalo

En septiembre cumplí 42 años… después de más de un año diciendo que esa era mi edad. Es lo normal en mi… estuve de los 36 a los 40 diciendo que tenia 40 años. De modo que ahora no sé que es lo vendrá.

Mi cumpleaños coincide con la Mereced, por lo que suelo comenzarlo con un coctel de confraternización ofrecido por el Centro Penitenciario de Badajoz a funcionarios y voluntarios de ONGD´s. Pero este año ha sido especial, y comenzó con un reencuentro, el mejor de los regalos.

Después llegó el amor de la familia, un regalo cotidiano que da pleno sentido a la vida… y los extras, las canciones, los dulces y un montajes fotográfico llegado desde Vic (Catalunya) (pueden verlo en el blog que dedico a mis hijos . Un poco más tarde, dos semanas, el libro deseado; este año una biografía de Benito Perez Galdós escrita por Pedro Ortiz-Armengol. Don Benito fue y es, mi primer gran amor pues la fascinación que ejercio en mis 14 años, aún perdura acrecentada.

Y ahora, prolongando la emoción de estar viva… mi amiga Teresa me envía su regalo, precioso, precioso…compruébenlo

Haikú para Ipe

Luz de septiembre.

De la lejana orilla

viene tu risa.

encontrar el equilibrio

Antes de ayer, en el periódico que leo habitualmente El País, publicaban un artículo titulado Papá dame un respiro. Entiendo que el titulo no es sexista, sino que quiere ser impactante… y olvidando mis emperramientos feministas, me siento incluida.

El artículo presenta el último libro de Carl Honoré (periodista canadiense) Bajo presión: cómo educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente, yo aún no lo he leído, pero ya solo el articulo que lo presenta significa para mi una reafirmación de mi practica educativa, y de lo que fue la infancia de mis hijos, creo que a grandes rasgos una infancia feliz, gracias al fracaso personal de sus padres.

Mi fracaso comenzó muy pronto, yo diría que antes incluso de nacer, pero no entraré en eso. Soy la única persona que conozco que ha repetido primero de primaria (aunque estoy segura de que hay más), la única en mis archivos de memoria que ha suspendido todas las asignaturas reiteradamente desde 1º hasta 3er de primaria (entonces me cambiaron de colegio)… y la única que ha suspendido en el bachillerato todas las asignaturas, incluida la religión (la más María de las Marías). De modo que con ese bagaje me prepare para ser una madre hiperresponsable… cuando mi hijo mayor cumplió cuatro años, pase la noche frente a la escuela de música que nos correspondía para asegurarle una plaza que le abriera las puertas a una educación musical de calidad. Y no es que yo buscara que mis hijos fueran músicos profesionales, solo quería que tuvieran un oído musical mejor que él mio. Cuide tanto este aspecto que cuando nacieron, les contaba cuentos en lugar de cantarles nanas… para no des-educar su oído musical.

Durante mi propia infancia achaque mi fracaso escolar al descuido de mis padres (mi madre acudió 3 veces a conversar con mis profesoras/es a lo largo de 10 años, mi padre 2 y solo en los dos primeros años), de modo que yo me sentía tremendamente sola frente a mis incapacidades de aprendizaje… reforzadas por las duras palabras que se repetían en cada trimestre. Ante aquel aluvión de insultos (en la escuela y en casa), pensaba en silencio… cuando yo sea madre conoceré a los profesores de mis hijos, les hablaré de ellos, y haremos los deberes juntos.

Era tal mi obsesión por evitar a toda costa el fracaso de mis retoños en el sistema educativo, que no se me ocurrió cuestionar el sistema… supongo que triunfar dentro del sistema era para mi el desafió real.

Y así las cosas, durante los primeros 7 años de maternidad fui con la lengua fuera, sin aire, cumpliendo mi papel de mujer trabajadora, madre perfecta, y cristiana militante. El batacazo fue brutal.

A los seis años nuestro hijo mayor no apredío a leer, igual que su madre. A los seis años, en la primera reunión con la profesora de primero de primaria de nuestro hijo menor, nos vaticino que tendría que repetir ciclo porque no estaba capacitado para alcanzar los objetivos. Como su madre.

Caray, durante dos años me sentí viviendo una pesadilla. Había pasado de ser la madre modelo de la Escuela Infantil, la madre que se preocupa por el crecimiento integral de sus hijos; a ser la madre inepta que no logra que se aprendan las letras, los números y que terminen los trabajos de clase.

La suerte nos sonrió cuando la empresa que habíamos abierto para ganarnos la vida, quebró. Ahora, casi nueve años después creo que es lo mejor que nos ha pasado, aunque entonces fue muy duro.

Pero aquel fracaso nos saco de la gran ciudad, nos resituó en un pueblo, nos ofreció la ventaja (dudosa para el común) de la inestabilidad laboral, que nos permitía turnarnos para estar siempre con nuestros hijos… y todas esas horas dedicadas a la convivencia consciente, y la escasez de dinero para gastar, nos convirtieron en una familia feliz. Aunque por supuesto, estoy segura que no es necesario sufrir previamente para encontrar ese equilibrio del que nos habla el autor del libro:

El resultado final es que cuando se trata de la educación de un hijo, tenemos que aprender cuándo hacer más y cuándo hacer menos, cuándo ser blandos o cuándo ser duros. Por desgracia, los padres no podemos comprar o alquilar esa sabiduría: nos sale de dentro. Conocemos a nuestros hijos como nadie, lo que significa que lo mejor para un padre es confiar en nuestros instintos. Escribí Bajo presión para dar a los lectores confianza para poner límites a la presión social y a los mensajes confusos de la industria publicitaria y de los medios de comunicación a fin de encontrar el equilibrio que mejor convenga a su familia.


Pero hay que ser muy lucidos y autocriticos, y hay que trabajarse mucho el ego (para empequeñecerlo lo más posible) a fin de logar discernir lo que es verdaderamente importante, donde empujar, donde esperar, donde sujetar.

Este fin de semana hemos tenido tiempo de conversar con una amigo que tuvo la suerte de trabajar como asesor en el Ministerio de Educación allá por el tiempo de la LOGSE. Él es padre, y me sorprendía como contaba que al mismo tiempo que estaba reflexionado sobre una ley general de educación, estaba sufriendo la experiencia de ser padre de un adolescente rebelde y despistado. Al día de hoy aquel adolescente también es padre.

A mi amigo su particular experiencia no le había hecho cuestionarse su trabajo… y tenía razón, su hijo rebelde ha terminado siendo un licenciado, trabajador, esposo y padre… y quizás la confianza de sus padres, en que finalmente encontraría su propio camino ha contribuido a que así fuera. Carl Honoré dice:

El primer paso para relajarse sería dejar de lado el perfeccionismo. No hay una receta mágica para ser padres. La ansiedad y las dudas son una parte natural de la educación y no una señal para comenzar a controlarles al milímetro incluso con más firmeza. La infancia no es una carrera que sólo pueden ganar los mejores, los niños alfa. Cada niño es diferente. Observe a las personas de su entorno social que más admira: comprobará que han seguido varios caminos hasta llegar a ser adultos. Muchos de ellos probablemente hayan madurado tarde. Y la mayoría han prosperado en la vida gracias a no haber sido controlados al milímetro desde su nacimiento.

Yo soy una neurótica, y si mis hijos no fueran las personas honestas que son en plena adolescencia… creo que a estas alturas estaría flagelandome. Pero afortunadamente para mi, JC y yo supimos ver los peligros que para la infancia entraña el sistema social que hemos creado. Aunque fue duro soportar la presión social, nuestros hijos han jugado muchas horas, han trepado a los arboles, han construido cabañas hasta el agotamiento… y desde los 8 y 9 años, no han visto TV en casa.

La parte de la TV siempre la comentó porque fue muy significativa. Antes de nacer nuestros hijos ya habíamos conversado sobre cuales iban a ser los limites que fijáramos para su educación, la posesión de artilugios y juguetes era una de ellas. Cuando nació el mayor, avisamos a nuestros padres (sus abuelos) de la necesidad de no apabullarlos con regalos, por lo que nuestros hijos solo han recibido regalos en sus cumpleaños ( de sus amigos) y en Navidad (de sus abuelos). Su dormitorio era un lugar diáfano donde no había superpoblación de juguetes, porque no tenían tantos como para ahogarse en ellos. Pero según crecían se iba incrementando el tiempo que pasaban haciendo cuentas (el coste también estaba limitado) sobre lo que podrían pedir en Navidad… y negociando para convencerse mutuamente de que era mejor tal o cual opción. Esa parte yo la miraba positivamente porque hacia que sus dotes dialécticas mejoraran, y practicaban el calculo sin darse cuenta.

Pero el mismo año que los desescolarizamos, tuvimos la suerte de conocer a una familia de Barcelona que no solo educaba en casa, sino que no tenían TV. Aquello fue un descubrimiento para nosotros. Desde siempre habíamos controlado mucho lo que se veía en la pantalla, y procurábamos no dejar a nuestros hijos solos frente al televisor, pero no podíamos evitar el visionado de los anuncios, que aparecen siempre en medio de los dibujos animados o los documentales. De modo que aquel año, y de común acuerdo, sacamos la TV de nuestras vida… y llegó la navidad.

Como cada año la esperamos con ilusión festiva (es mi fiesta favorita), preparamos los nacimientos, decoramos la casa, rezamos la novena del niño (una costumbre lationamericana), confeccionamos la lista de invitados, el menú de la Noche Buena (que suele ser el mismo sin muchas variantes en honor a la buena digestión y al recuerdo de mi madre)… y llegados a este punto, preguntamos “¿qué querrías que os traiga el Viejito Pascuero?”… y se fueron a deliberar… “Nada” fue la respuesta, al no haber visto los anuncios de juguetes, no lograban despertar ningún deseo insatisfecho… ellos tenían bicicletas, tenían un computador compartido, tenían dinosaurios y automóviles en miniatura, tenían la posibilidad de utilizar la cocina para sus empresas gastronómicas (ese verano habían puesto una fabrica de patatas fritas caseras), tenían la posibilidad de convertir el salón en el puente de mando de una nave interestelar, tenían ajedrez, parchís, lapices de colores, plastilinas, acuarelas, barro para modelar… de modo que sabiendo que lo que realmente deseaban (el barco pirata de Playmobel) no estaba al alcance del presupuesto anual, decidieron juntar el dinero de los dos, con el de las próximas navidades, y lograr el objetivo deseado.

Aun así, una menor atención no es siempre la mejor solución. Tenemos que actuar con mano dura si queremos proteger a nuestros hijos del consumismo. Por eso, muchos padres de todo el mundo han emprendido una campaña para impedir a las empresas poner anuncios publicitarios en los colegios. Hay también una reacción contra la tendencia a celebrar fiestas de cumpleaños por todo lo alto. Son numerosos los padres que están poniendo límite al importe de los regalos e incluso eliminándolos por completo. Otros acuerdan con los invitados un importe máximo. En otras palabras, los padres están aprendiendo de nuevo el arte olvidado de decir “no”.

Aguantarse las ganas es algo que mis hijos han hecho a menudo, eso y perseverar. Por supuesto el barco pirata llegó a casa, y los playmobil se convirtieron en su oscuro objeto del deseo. Después ahorraron durante tres años para alcanzar el sueño de un computador individual, el mayor se quedo el que compartían, y el pequeño el nuevo (porque había sido más ahorrador).

Es curioso como todo aquello que los manuales aconsejan, al ser llevado a la practica es altamente criticado y te pone en el punto de mira de familiares, vecinos, amigos y por supuesto de los profesionales de la escuela. A nosotros, el orientador del colegio publico al que acudían nuestros hijos hace ahora 7 años, nos recomendó no ser unos padres tan dialogantes, ni tan estimulantes, pues segun su opinión de licenciado en psicología, esa era la causa del fracaso escolar de nuestros hijos. Poco después de sacarlos del colegio logramos encontrar sentido a sus males (mis males), la dislexia y la discalculia, y no el dialogo, estaban en la raiz del problema. No obstante, la presión social no nos ha abandonado ni un solo día.

Ahora, con 15 y 17 años, mis chicos han separado sus vidas y sus intereses. El mayor está ahorrando para comprar un micrófono de grabación, lo que no impide que continué grabando en su computador (que no tiene juegos, ni paquete de ofimática, porque debe gestionar programas de música y de grabación y la memoria no le alcanza para todo), mientras el pequeño centra su interés pecuniario en los billetes de autobus Badajoz-Barcelona, porque esta enamorado.

Supongo que sobre esto debo escribir una entrada, incluida en la misma categoría, porque esta permisividad con el amor adolescente es una cuestión que una vez más, nos pone en el punto de mira. Ya estamos acostumbrandonos.

Nota: Carl Honoré ha escrito tambien “Elogio de la lentitud”

segregar, segmentar y sistematizar

Creo que esos son los pilares del sistema educativo institucionalizado actual.

Igual que en la Edad Media la educación se basaba en tres pilares: Gramática, Retórica y Dialéctica, en la actualidad podemos decir que la clave esta en segregar por edades, segmentar el conocimiento y sistematizar el estudio.

No les voy a descubrir vida en Marte si les digo que esto es así porque entre Descartes y Newton nos legaron una visión del mundo en dos dimensiones, medible y cuantificable que es fácilmente plasmable en una representación gráfica cartesiana. Pero el día a día, nos muestra que medir y cuantificar es una ciencia engañosa… no hay más que leer los periódicos para darnos cuenta de que la economía (matemática pura) nos ha fallado de manera brutal, y uno se pregunta ¿en que estaban pensado los/as economistas?

Hace ocho años tuve la fortuna de asistir a una conferencia sobre un tema peregrino “economía feminista”, y eso me abrió la mente a otras realidades. Lo he plasmado en más de un artículo, pero debo volver sobre ello, porque viene al caso. El concepto de economía está sujeto, como la institución educativa, a una visión antropocéntrica y patriarcal del mundo.

Características de una forma de hacer ciencia asociadas al género masculino: objetividad, consistencia lógica, matemática, abstracción, ausencia de emoción.

Características de una forma de hacer ciencia asociadas al género femenino: subjetividad, comprensión intuitiva, análisis cualitativo, “realidad”, emoción.

Cuando Adam Smith (1723-1790), un prohombre sobresaliente en el sistema educativo de su época, y al que se elogía por ser el primer economista de la historia, entiéndase, el primero en hacer un estudio sistemático de la realidad económica de las naciones europeas, se dio el trabajo de cuantificar la producción y las necesidades del obrero para poder establecer el coste salarial, ¡olvidó contar el trabajo femenino! Y es que pese a todo no dejaba de ser una persona limitada por su educación del siglo XVIII (y pese a ser un hombre tremendamente apegado a su madre) las mujeres no existían para él en el plano de lo medible, aunque eran quienes cocinaban, vestían a los obreros, más aún, eran ellas quienes educaban convirtiendo en seres sociales aptos para el trabajo a los futuros obreros. Esto era así porque al segmentar, dio por hecho que así como el oxígeno está en aire para que podamos vivir, las mujeres están en el mundo para servirnos… y no tienen necesidades.

A mi entender, que no deja de ser el de una persona poco adaptativa y que ha fracasado en la institución escolar, la preponderancia de la visión científica masculina en las primeras etapas del sistema educativo refuerza la tendencia a vivir en una realidad distorsionada, bidimensional.

Segregar, segmentar y sistematizar en los primeros años de la vida no facilita la capacidad de análisis y reflexión necesaria para desenvolverse en un mundo cambiante tecnológicamente e injusto socialmente, porque acostumbra a la mente a crear espacios desvinculados en la actuación cotidiana.

Cuando tengo Matemáticas de 9 a 10, y después Conocimiento del Medio… y más horas semanales para la primera que para la segunda, estoy acometiendo dos acciones que ofrecen una visión segmentada y deformada de la realidad. Una… que las matemáticas no son una herramienta al servicio de nuestra comprensión para entender el mundo que nos rodea, y dos, que las matemáticas son más importantes que entender el mundo, porque les dedicamos más horas.

Hasta ahora he escrito sin mencionar un hecho fundamental en mi vida y en la de mis hijos, algo a lo que en principio llegamos casi sin querer, abandonamos la escuela hace 7 años… y logramos acceder a la utopía de una educación relacional, otros la llaman Holística; a esa etapa le dedicaré otra entrada.



Educar con el ejemplo

Esto es lo que hace tan difícil ser un buen educador/a. Porque uno dice a sus hijos “no mientan”, “no hablen mal de los demás”, “compartan con l@s otr@s”, “no tengan prejuicios”, “sean pacientes”, “no se peleen”… y luego hay que ser valientes y asumir esos actos como propios.

Echando la vista atrás me doy cuenta de que la mayor parte de las veces lo hice mal, sobre todo ahora que veo a mi amiga Daniela, que es una madre verdaderamente espectacular. No obstante, tuve mis momentos…

Por ejemplo, cuando íbamos por la calle y alguna persona en circunstancias difíciles nos pedía dinero, ¿¡qué hacer!? Había que pararse y conversar, entender lo que le/s estaba pasando y ofrecer la ayuda posible dentro de nuestras capacidades. Si el problema era de droga, les comprábamos yogur para beber (es dulce, alimenta y no hay que masticarlo… es casi seguro que se lo van a tomar). Si el problema era étnico (personas desplazadas por conflictos armados o en busca de una vida mejor, pero con la carga de ser gitanas, por ejemplo) entonces nos íbamos de compras al supermercado. ¿Y el presupuesto? claro que nos preocupaba, JC y yo nunca hemos tenido demasiado dinero, pero siempre hemos sido conscientes de que hay algunos lujos de los que disfrutamos como tener luz eléctrica, agua corriente, teléfono… si podemos pagar eso que para la mayoría de la población mundial es inalcanzable, o más allá, si de vez en cuando podemos salir a tomar algo a una cafetería… entonces también podemos invitar a unos amigos a comer (comprando en el supermercado lo que ellos consideren necesario).

Yo esto lo aprendí de la madre de Ganxhe Agneza Bojaxhiu (más conocida como Teresa de Calcuta), que contaba de su infancia en lo que era una colonia del Imperio Otomano, en un tiempo de verdadera crisis económica:

Todos los días teníamos alguien a la mesa para comer. Al principio yo preguntaba a mi madre “¿quiénes son?” ella me respondía: “Algunos son parientes, los otros, en cualquier caso son nuestra gente”. Muchos pobres en Skopje y sus alrededores conocían nuestra puerta.

La madre de Teresa de Calcuta se ganaba la vida cosiendo y bordando, pues al quedar viuda se vio sumida en la pobreza, ¿pobreza? ¡pero si ella recibía en su casa a los pobres a la hora de comer! Y es que claro, ser pobre o ser rico a veces es algo muy relativo, muy personal. Cómo valoramos lo que tenemos, y cuales son nuestros limites al compartir.

Antes de ser madre, en una de las múltiples charlas a las que acudía para formarme, me hicieron ver qué se les dice a los niños en el parque “préstale el coche a tu amiguito” (que acaba de llegar y es un desconocido) pero nosotros no le pasamos las llaves de nuestro automóvil ni a nuestros mejores amigos ¿¡…!?

Pero como la coherencia total es imposible, nosotros hemos procurado enseñar a nuestros hijos que la incoherencia también es parte de la vida, y que por lo mismo debe ser comprendida, aunque no debe ser utilizada como excusa. Ciertamente no estamos seguros de haberlo logrado… si el mayor me da permiso algún día les compartiré sus canciones para que entiendan mis dudas al respecto, me refiero a que es muy autoexigene, y exigente con los demás.

Aunque yo no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que Teresa de Calcuta defendía, (lo que es aplicable al 100% de las personas que admiro) hay una frase suya que hago mía.

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
ÁMALAS DE TODAS MANERAS

Y es aquí donde encuentro que he fallado al educar… TODAS no debe excluir a las personas que piensan diferente, que consumen egoistamente o que realizan actos irresponsable debido a su ambición. Puse demasiado énfasis en el amor al débil, y eso oscureció el mensaje de amor pleno.

Escribo esta entrada hoy, al comienzo de la campaña “Pobreza Cero 2008” porque un año más, al llegar octubre, nos toca levantar la voz y pedir responsabilidad y un mínimo de coherencia a nuestros políticos que firmaron y afirman ser parte de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas, y se comprometieron con el cumplimiento de los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio, como un primer paso para erradicar el hambre y la pobreza.

¿Quieren saber más? pinchen aquí

La imagen es una foto de familia (yo estoy al fondo) y corresponde a la manifestación contra la pobreza de octubre 2005 en el Paseo San Francisco, Badajoz.

La familia crece

Mi hijo menor tiene una amiga especial… muy muy especial, tan especial que se ha convertido en una parte esencial de mi vida. Ella y su familia.

Como ayer era mi cumpleaños, Laura me ha enviado un hermoso regalo que debo compartir con el mundo, porque es una preciosidad.

Y hay más.

Porque también yo tengo una amiga especial, tan especial que se ha convertido en una parte esencial de la vida de los míos, y yo de las suyas… ella tiene tres hijas… mis sobrinas, que ayer me regalaron un tarta deliciosa, una melodía de Schoppen… y un poema.

No puedo convidarlas al pastel de Hanna, ni compartirles la música de Bárbara, pero el poema de Macarena es este:

Mi tía mi amiga de confianza es

Mi amiga de confianza
mi eterno amanecer
mis ojos tiemblan al verte
de puro placer.

Amor puede ser… o tal vez
pero me gusta el sentimiento
de poder cree.

III premio Entredós María de Castilla

En el año 2002, gracias a la iniciativa y al impulso de la Librería de Mujeres de Madrid, se crea  la Fundación Amigas de la Vida, que tiene un local de encuentro en la C/ Marques viudo de Pontejos 4, en Madrid, entre la Puerta del Sol y la Pza de Santa Cruz.
La idea es compartir y poner en valor lo que las mujeres han heco y hacen por el mundo en que vivimos, dar visibilidad a nuestros esfuerzos, por ello en el año 2006, algunas mujeres de la Fundación Entredós crearon este premio para dárselo a aquellas mujeres que, a través de sus palabras habladas o escritas, contribuyen a la paz.

Cualquier persona, sea cual sea su edad, sexo o lugar geográfico puede proponer una candidata, solo deben enviar sus palabras (texto, grabación, audiovisual) y una fundamentación personal explicando por que  esas palabras ha transformado sus vidas, y que quieren dar a conocer esa práctica de paz.
El premio se llama Entredós por la Fundación en la que ha nacido, y se María de Castilla para recordar la práctica de paz de una mujer que, en el año 1435, siendo lugarteniente de Cataluña en ausencia de su esposo, Alfonso IV el Magnánimo, escribió una carta a los consejeros de Barcelona anunciando una tregua de seis meses en la guerra entre Aragón y Castilla. Anteriormente, su voluntad pacificadora le había llevado a instalar su tienda de campaña en medio del campo de guerra en señal de paz, para marcar así un punto radical de ruptura y de desplazamiento de la violencia, de la misma manera que actualmente se proponen los “escudos humanos” trágicamente personalizados en Rachel Corrie, periodista muerta en el año 2003 por los tanques de Israel [1].

La carta de María de Castilla dice así:
Os notificamos que, entre nosotros y el rey de Castilla, muy estimado hermano nuestro, hemos pactado un paro en la guerra desde el día de hoy hasta todo el mes de abril. Esta tregua será anunciada por mi hermano en todos los lugares de su señoría; y nosotros también lo haremos, por lo que respecta a nuestra señoría y a la del señor rey. Creemos de todo corazón que los de Castilla estarán contentos, y pensamos que también os sentiréis así vosotros.Hecha en la ciudad de Soria a 15 días de noviembre de 1435.
María de Castilla es un ejemplo del que muchos gobernantes, y también quienes no lo son, pueden aprender hoy, reconociendo lo que históricamente y en el presente estamos diciendo y haciendo las mujeres.
El propósito de este premio es mostrar palabras de paz de una mujer que son capaces de desplazar la violencia y el victimismo, poniendo en el centro de cada situación el amor, la libertad y la belleza, incluso en momentos de barbarie. Cómo proponer a una candidata. La propuesta deberás hacerla de acuerdo a los siguientes puntos, que serán considerados por el Jurado:
  1. Nombre de la mujer a la que propones como candidata y datos que consideres relevantes sobre ella para decidir el premio.
  2. Algún documento (escrito, sonoro o audiovisual) que recoja las palabras de la mujer que presentas como candidata.
  3. Breve escrito tuyo (máximo tres folios) en el que describes lo que te han suscitado las palabras de paz de tu candidata. Este escrito es fundamental para la valoración de cada propuesta, y debe recoger, expresada en primera persona, la transformación que han provocado en ti las palabras de la candidata que has presentado. Plazos para la presentación de candidaturas. – Desde el 15 de septiembre hasta el 15 de diciembre de 2008.

La entrega del Premio Entredós María de Castilla, tendrá lugar el 31 de enero de 2009 en la Fundación Entredós. – Las propuestas se harán por escrito y pueden entregarse en Entredós (C/ Marqués Viudo de Pontejos, nº 4, Madrid), depositándolas en un buzón instalado para ello, o bien a través del correo electrónico entredos@unapalabraotra.org

El Premio Entredós María de Castilla tiene un gran valor simbólico y un valor económico de 600 €, que provienen de donaciones de cuatro mujeres.

[1] Ver NURIA JORNET I BENITO: “La práctica de la paz: María de Castilla, reina de Aragón”, en Duoda. Centro de Investigación de Mujeres: La diferencia de ser mujer, investigación y enseñanza de la historia, Universidad de Barcelona, 2004, en soporte DVD.

Palabras de paz

019– Y tú, ¿eres como tu abuela? Esa mujer era una santa, nunca se le escuchó una mala palabra y nunca faltó a una misa.

Vaya, si la santidad se mide así, estoy muy lejos de mi abuela. A veces me pregunto como distingue la gente esas cosas, a mí me cuesta distinguir las buenas de las malas palabras. Recuerdo: “Carmencita linda ¿sería usted tan amable de volver a limpiar las mesitas de vidrio? parece que el paño les dejó pelusa” ¿Esas son buenas o malas palabras? Hay que considerar que han sido dichas cuando ya has limpiado los dos baños, ordenado los dormitorios,y has hecho una cama de dos por dos metros, has limpiado el comedor de los días de fiesta que nunca se usa, has preparado el desayuno y el almuerzo, has pasado el aspirador por las siete alfombras de pura lana virgen y has limpiado tres veces las mesitas de vidrio del livingroom, sacando cada vez todos los pastilleros, ceniceros y relojitos de colección. Las escucho por tercera vez en la misma mañana, y la verdad, me parecen muy malas palabras.

En cambio, “¡Joder, qué bien escribe la cabrona!” son palabras que me gustaría mucho escuchar.

Sobre lo de la misa y la santidad. Mejor voy a buscar mis propias referencias, y que conste que a mí, mi abuela me gusta mucho y yo también lo creo, era una santa. Ella nunca abuso de nadie, nunca engaño en los negocios, nunca se hizo rica. Quisiera pensar que nunca uso un escudo de dulces palabras para encubrir sus malos sentimientos, y mucho menos para evitar las consecuencias de sus malas acciones.

Carmen Ibarlucea  Paredes

Escrito el 8 de septiembre, día de Extremadura.

En busca de un estilo propio

Creo que todas somos, cuando admiramos, un poco cotillas.

Ciertamente que no nos parece lo mismo querer conocer los amores y desamores de alguna actriz famosa, que querer conocer los entresijos de la mente de nuestras escritoras favoritas… pero creo que en el fondo, sí lo es. Hay algo de admiración, algo de envidia y un poco de deseo de ser tocadas por esa vida/capacidad maravillosa.

A mi me pasa continuamente con las y los escritores que amo, ciertamente que también puedo comprender que se escondan y guarden celosamente su intimidad, pues a quien le agrada ser vendida en publica subasta, desde luego a mi no. Pero entender el medio social en que vivieron, las lecturas que acompañaron sus primeros años, e intentar descubrir donde radica ese Don que hace de sus palabras, palabras mejores que las nuestras, es aunque pueda parecer contrario a lo expresado anteriormente, un ejercicio de autoconocimiento, y de búsqueda de una misma… lo que nos distancia, para mal o para bien, de los lectores de prensa semanal a color.

Y todas estas vueltas, para confesar que este verano me he dejado seducir por este cotilleo disfrazado de esfuerzo intelectual y me he embarcado en amenas conversaciones sobre Jane Austen, con Óscar Sánchez Vadillo, gracias a que este último ha escrito y publicado un estudio sobre la autora a través de su obra. El libro lo publica EDIMAT S.A., en la colección “Mujeres en la historia” y si me ha alegrado su lectura ha sido porque por primera vez he podido conocer la opinión de algunos hombres sobre la que es una de mis autoras favoritas. Aunque ciertamente las opiniones más citadas, y variadas, son las que sobre ella vertió Virginia Woolf.

Pero les voy a compartir lo que dejo dicho Chesterton, no porque yo lo comparta en su totalidad… que no lo hago, sino por lo que tiene de tributo:

Muchos hombres que ofrecen el aspecto de haber prendido fuego al mundo han dejado al menos pruebas suficientes sobre lo que les inflamo a ellos mismos. Hombres como Coleridge o Carlyle prendieron sus primeras antorchas en las llamas de místicos alemanes o especulares platónicos igualmente fantásticos; atravesaron calderas de cultura donde personas menos creativas incluso podrían haber ardido en las llamas de la creación. Jane Austen no se inflamó, no se inspiró para ser un genio, ni siquiera lo persiguió; simplemente era un genio. Su fuego, lo que había de él, comenzó en ella misma, como el fuego del primer hombre que trotó dos palos secos uno contra otro. Algunos dirán que los palos que froto estaban muy secos. Lo que en cualquier caso es cierto es que con su propio talento artístico ello hizo interesante lo que miles de personas aparentemente iguales hubieran hecho aburrido (…) El talento de Jane Austen es absoluto, no puede analizarse en términos de influencias. Ha sido comparada con Shakespeare, y en este sentido nos hace recordar la broma sobre el hombre que dijo que podría escribir como Shakespeare si tuviera su inteligencia. En este caso nos parece ver a miles de solteronas, sentadas ante miles de mesas de té: todas ellas podrían haber escrito Emma si hubieran tenido su inteligencia (…) No hay la más leve indicación de que esta inteligencia independiente y este espíritu jocoso no estuviera contenta con una rutina domestica que abarca pocas cosas y en la cual escribir una historia tan domestica como un diario en los intervalos entre pasteles y bizcochos, sin necesidad de mirar por la ventana para tener noticias de la Revolución Francesa.

Un blog con mi nombre

Vivo a orillas del Gévora, por lo que podría decir, como la poetisa…

Siempre al tender mi vista sobre el llano,

del ámbito campestre que me encierra,

he visto el horizonte lusitano

lindando con los prados de mi tierra;

y he dibujado con mi propia mano

su hermoso valle y su cercana sierra

y he cogido las dobles amapolas

“que ni son portugesas ni españolas”.

La amapola de la raya. Carolina Coronado

¿Y porqué tengo un blog con mi nombre?

Desde que comencé a moverme por internet… allá por el año 1994, siempre he deseado tener una pagina web. Sí, es una tontería, un capricho, una banalidad… pero… lo he deseado. Cuando aparecieron los blog no me animé a tener uno con mi nombre propio (versión light de una web) porque me parecía que el uso de un cuaderno debe tener un fin… por eso soy parte activa en cuatro cuadernos virtuales, todos relacionados con cuestiones especificas y curiosamente siempre educativas.

Pero hoy, mi esposo, me ha regalado este blog sin objetivo predeterminado, para que haga con él lo que más me apetezca… bueno, lo usare de web.

Cuando aprendí a leer, allá por mis siete años (un poco tarde pero segura) supe que yo, de mayor y de pequeña, quería ser escritora. Tengo un amigo, Jofre de nueve años, que muy sabiamente dice: escritor es el que escribe y no sólo el que publica.

De modo que aquí estoy, a mis 42 años, siendo una escritora de andar por casa… martirizando- leyendo a mis amigas y amigos, a mis hijos y a mi esposo. Llevándolo algunos días mejor… y otros francamente mal… pero escribiendo siempre.

He publicado tres libros en relación a mi profesión, cuentacuentos, y la biografía de una de las filósofas que más admiro, Simone Weil. No esta del todo mal ¿cierto? De mi primer libro se han vendido hasta ahora 8.000 ejemplares, y eso sin marketing, ni publicidad… todo gracias a la fe de algunas tiendas de Comercio Justo en el Estado Español… y a la Casa del Libro de Valencia, no me pregunten por qué.

Y sin publicar tengo cuatro más… pero estoy segura de aún no he escrito lo mejor, porque mi vida ha sido azarosa y cambiante… pero ya tengo 42 años, y una casa hipotecada… creo que esto es suficiente para comenzar.