Biografías

Biografía publicada por el IEM (Instituto Emmanuel Mounier) en el año 2005, en la colección Sinergia, serie verde. 109 paginas en rustica. ISBN 84-95334-92-5

Introducción
Estoy escribiendo sobre una mujer que siempre, en cada respiración, tenia en cuenta el dolor del mundo, incluso cuando reía, cuando se relajaba, en soledad o en compañía; mantenía una conciencia global que no la abandonaba. Simone Weil sentía pasión por la humanidad.

No voy a negarles mi profunda admiración por esta mujer que vivió y murió haciendo uso de su libertad; algo que consideraba un deber moral, algo que lamentablemente continúa siendo, en este tiempo tanto como en el suyo, una actitud excepcional. Por ello, para no traicionarse ni malgastarse, vivió cumpliendo sus responsabilidades: pensar, actuar y darse generosamente:

…quien se adentra en el dominio de lo impersonal encuentra allí una responsabilidad respecto a todos los seres humanos1

Ante tal elevación moral, uno comienza a escribir con cierta timidez; mucho se ha contado ya sobre Simone Weil y me siento un poco indigna ante la empresa propuesta, más como a ella le gustaban los cuentos populares, y a mi también; a ella le gustaban las gentes, con clara predilección hacia la infancia, de todos los lugares, y a mi también… voy a atreverme a contarles su historia. Procuraré utilizar, siempre que sea posible, las palabras de la protagonista, porque esta es la biografía de una pensadora.

Pese a mi admiración, no quisiera caer en una biografía edulcorada; estoy segura de que de haber coincidido en el tiempo, y disfrutado de la posibilidad de conversar, esta cimentada admiración que le profeso no hubiera estado exenta, de hecho no lo está, de profundas diferencias en el pensamiento, en el sentimiento y en la acción; mas las discrepancias meditadas no eran en ella un obstáculo para la sincera amistad y a ello me acojo.

Simone Weil estimuló en vida tantas efusiones como aborrecimientos; sus escritos nos transmiten una delicadeza espiritual abrumadora, con dudas, con interrogantes…, humana. Escribió acerca del yo:

Todo cuanto en mí es valioso procede sin excepción de más allá de mí, y viene, no como don, sino como préstamo que debe ser renovado sin cesar. Todo cuanto existe en mí sin excepción carece absolutamente de valor; todo lo que me apropio de esos dones llegados de otras partes pasa inmediatamente a carecer de valor.