Somos dos con dignidad

Ayer, 10 de diciembre,Día Internacional de los Derechos Humanos, tuvo lugar la presentación del libro “Somos dos con dignidad

La idea parte de Manuel Ramos que quería mostrar que la preocupación por la violencia contra las mujeres, no es solo cosa de mujeres, es algo que nos afecta, nos preocupa y nos interpreta a todas las personas de buena voluntad.

La composición del libro es sencilla, y plural. 108 personas, en su nombre o representando a una entidad, escriben artículos, reflexiones, cuentos y poemas, que se alternan para formar un mosaico tan plural como la sociedad misma de la que nacen, pero tan utópico como quienes los firman, y afirman que convivir sin violencia es posible.

somos2dignidad2

Por supuesto, para que la idea tenga tirón, es necesario que entre la variedad de autores/as se encuentren personas mediáticas, y por ello entre sus paginas se esconden desde filologas-camareras, dibujantes, albañiles, psiquiatras, maestras… a escritores/as cuyo solo nombre ya es mucho, decir Saramago o Dulce Chacón… dos alicientes que nos llevaran a abrir el libro y a sumergirnos en ese mar de fuegitos… ¿Galeano para la tercera edición?

Mi aportación se titula “Confidencias” y empieza así…

Soy hija única, el nombre que llevo lo eligió mi padre sin el consentimiento de mi madre… ella quería otro, un poco menos común, pero mi padre quería darle una alegría a su madre, Sinforiana, que estaba a 18.000 Km. de distancia. No, no me llamó Sinforiana, aunque me hubiera gustado, me nombró Carmen y llegué a España a la edad de 4 años, a los 6 años entré en un colegio de monjas, compartía el aula con 40 niñas, de las cuales 9 llevaban el mismo nombre que yo… la profesora me llamaba por el número de lista (de esto hace mucho, mucho tiempo) yo era “32”.
Mi padre siempre quiso un chico, un hombre debe tener un hijo para que continúe el apellido… y lo esperó, al chico, durante años… a mí de niña me daba pena mi padre, siempre imaginando lo bueno que hubiera sido tener un hijo varón. Pero yo era una niña y lo que pensara o sintiera no era relevante… en realidad, no creo que a nadie se le pasara por la imaginación que la cabeza me sirviera para algo.
Y llegó la adolescencia, fue la peor parte. Siempre que pedía permiso para hacer algo, mi padre respondía: “Si fueras un chico no habría problema, si tuvieras un hermano que te acompañara, te dejaría ir; pero una muchacha sola… es peligroso” Y a mí, se me paraban los pulsos, y me hervía la sangre.

1 comment to Somos dos con dignidad

  • Me alegra que se haya hecho la presentación del libro, seguro que lo has disfrutado, y espero que sigas deleitándonos con tus palabras, tus historias, tus recuerdos… y estoy deseando que logres publicar ese libro de cuentos para adult@s para leer más cuentos y seguir emocionándome.
    Un beso de tu fan y compañera de cuentos.

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>