Supongo que es la eterna discusión… ¿qué fue antes, la gallina o el huevo? Uno debe vivir para escribir o escribir ya es una forma de vida. Lo cierto es que no voy a entrar en eso, unicamente he aparecido por aquí para comentarles un libro, uno de esos libros que se convierten en nuestros amigos ya en la primera pagina. He leído el libro “Mal de escuela” del novelista francés Daniel Pennac… y me siento muy agradecida a este hombre que ha sido capaz de desdoblarse en profesor de instituto y novelista.
“Mal de escuela” es un precioso ensayo sobre el valor de la juventud, que intenta eliminar los prejuicios de los bienpensantes para que sean capaces de cambiar sus paradigmas.
Daniel Pennac se confiesa como un mal estudiante, un zoquete, un torpe… uno de esos estudiantes que desesperan a sus padres y profesores, que pierden la confianza en si mismos… que parecen ir a la deriva; y quizás lo hagan. Actualmente se habla mucho en pedagogía de la deriva personal del niño/a, puede que efectivamente, lo que necesitamos los adultos es aprender a confiar en nuestros niños y niñas y en su fortaleza para afrontar la vida.
Pero lo mejor de este ensayo no es solo su contenido, es que además leerlo es un placer, no hay que olvidar que lo escribe un novelista… y quizás por ello el libro esta lleno de poesía y de pasión.
Para quienes como yo hemos sido las últimas de la clase, y hemos engendrado unos hijos tan torpes como nosotras mismas, pero hemos descubierto al crecer, que efectivamente hay una vida después de la escuela, este libro es una confirmación. Pero para quienes desde el triunfo escolar se enfrentar a la dificil tarea de tratar con torpes e inadaptados, este libro puede ser un balón de salvamento, una herramienta de trabajo, una fuente de inspiración. Ciertamente, en la aventura de tratar con zoquetes en sus primeros estadios de crecimiento, los zoquetes que hemos superado esa nefasta etapa, jugamos con ventaja.
No se si alguna vez pensó que iba a vivir tanto. 66 años más después de aquel día 6 de junio que lo atormento lo suficiente como para escribir cuentos donde los personajes se suicidan, o inventar guerras a las que van a enviar solo a los mayores de setenta años… absurdas y sin motivo, como todas las guerras.
Lo que J.D. Salinger pensara o dejara de pensar ha hecho soñar a muchos, por supuesto, yo soy una de tantas que se ha imaginado lo que supondría conversar con él. Pero anoche supe que lo que consideraba imposible desde hace 27 años, es de ahora en adelante, del todo imposible.
He escrito una entrada muy personal, en mi blog muy personal, que más puedo decir…
Hace algo más de un año, alguien se tomo el tiempo de transcribir una traducción al castellano de mi cuento favorito “Justo antes de la guerra con los esquimales”… si no conocen los cuentos de Salinger, no dejen de leerlo, para mi son tan buenos como el mismísimo “Guardián entre el centeno”
El cuento comienza así:
Durante cinco sábados seguidos, por las mañanas, Ginnie Maddox había jugado al tenis en las pistas del East Side con Selena Graff, compañera suya en la clase de la señorita Basehaar. Ginnie pensaba francamente que Selena era la más boba de toda la clase—en la que abundaban ostensiblemente las bobas de marca mayor—, pero al mismo tiempo no había nadie como Selena para traer continuamente nuevas cajas de pelotas de tenis. Su padre las fabricaba, o algo por el estilo. (Una noche durante la cena, para ilustración de toda la familia Maddox, Ginnie había evocado la visión de una comida en casa de los Graff; la escena suponía un criado perfecto que servía a todos por la izquierda, aunque en lugar de un vaso de jugo de tomate dejaba una lata de pelotas de tenis.) Pero esta historia de dejar a Selena en su casa con un taxi después del tenis y luego cargar—en cada ocasión—con el pago de todo el importe del viaje, era algo que a Ginnie le estaba alterando los nervios. Después de todo, la idea de coger un taxi en lugar del autobús había sido de la propia Selena. Y ese quinto sábado, mientras el taxi arrancaba dirigiéndose hacia el norte por la avenida York, Ginnie dijo de pronto:
—Oye, Selena…
—¿Qué?—dijo Selena, ocupada en tantear con una mano el suelo del taxi—. ¡No encuentro la funda de mi raqueta!—se lamentó.
Pese a la templada temperatura de ese mes de mayo, las dos chicas llevaban abrigos sobre sus shorts.
—La guardaste en el bolsillo—dijo Ginnie—. Escúchame ahora…
—¡Oh, menos mal! ¡Me has salvado la vida!
—Oye—dijo Ginnie, a quien no le interesaba la gratitud de Selena.
—¿Qué?
Ginnie decidió ir al grano. El taxi se estaba acercando a la casa de Selena.
—No tengo ganas de cargar otra vez con el pago de todo el viaje—dijo—. No soy millonaria, ¿sabes?
Selena puso primero expresión de asombrada, después de ofendida:
—¿Acaso no pago siempre la mitad?—preguntó con ingenuidad.
—No—replicó Ginnie rotundamente—. Pagaste la mitad el primer sábado, a comienzos del mes pasado. Y desde entonces, nunca más. No quiero ser mezquina, pero estoy viviendo con cuatro dólares y medio por semana. Y de ahí tengo que…
—Yo siempre traigo las pelotas de tenis, ¿no es cierto? —preguntó Selena con tono desagradable.
A veces Ginnie sentía ganas de matar a Selena.
—Tu padre las fabrica o algo así—dijo—. No te cuestan nada. Yo no tengo que pagar hasta la más mínima cosa que. . .
—Está bien, está bien—dijo Selena levantando la voz y con un aire de suficiencia como para asegurarse la última palabra.
En forma displicente, se revisó los bolsillos del abrigo.
—Sólo tengo treinta y cinco centavos—dijo, fríamente—. ¿Es bastante?
El término “literatura oral” que aparece por primera vez como un oxímoron o contradictio in terminis (”literatura” en nuestras sociedades se relaciona con la escritura) es bastante genérico. Incluye las adivinanzas, los refranes y los proverbios, las leyendas y por supuesto, los cuentos.
Aún existen muchos pueblos que pese a conocer la escritura, siguen siendo en sus relaciones culturales mayoritariamente orales, y es a esos pueblos a los que los narradores orales volvemos nuestros ojos y oídos, para poder comprender el poder de la palabra hablada, y la fuerza con que logrea la cohesión del grupo social.
Genevieve Calame Griaule explica que: “en las tardes Dogon, que cuenta una historia, siempre hay que comenzar con un intercambio de las adivinanzas, los cuentos y las fábulas vienen a continuación.” Por lo tanto no hay fronteras reales entre los diferentes géneros de la literatura.
Para los pueblos más orales, hay momentos propicios para compartir historias en la rutina diaria. A fin de cuentas son grupos humanos que aún mantiene una vida comunitaria fuerte, con lazos sólidos y tiempos y espacios compartidos por todos, hombres y mujeres, adultos y niños. ese momento es el atardecer, en principio por razones practicas: la falta de luz para realizar otros trabajos, pero también por razones emocionales. Llegamos al anochecer cansadas y buscamos un momento relajado que nos lleve hasta el sueño con la cabeza libre de preocupaciones practicas, pero llena de fantasías que aligeran nuestra alma.
Lo hermoso de la tradición oral es que la comunicación entre narrador y receptor es inmediata. Nuevamente vuelvo a las palabras de Genevieve Calame Griaule:
Hemos observado que en la acción de contar el narrador va introduciendo términos o secuencias las que los receptores deben responder. Es una forma de mantener la atención, pero también de dar protagonismo a quien escucha y sobre todo es una forma de enfatizar la relación.
La narración se construye a través de la interacción. En la literatura oral, nada es gratis, no es un “arte por el arte”, como se suele decir de la literatura escrita. Como discurso, instó a la sociedad a ser parte activa. La literatura oral, tal como fue creada por las sociedades orales, no conoce la expresión de los sentimientos individuales y egoístas. Sino que es la portavoz de pensamiento y de valores colectivos. Es donde se enseñan los derechos, los deberes, las políticas, donde se inicia en el conocimiento de las fortalezas y als debilidades, de los mitos y también de los fantasmas que conviven con nosotros.
Al describir los problemas cotidianos, se asegura el mantenimiento y la supervivencia del grupo.Y por supuesto, la palabra cumple una función terapéutica al poner en escena la vida cotidiana y sus tragedias, logra reducir la tensión: es similar a la catarsis griega.
La literatura oral se somete a limitaciones especificas marcadas por su rol social. La primera característica de la literatura oral es su dualismo… quiere mantener las tradiciones mientra mira hacia el futuro.
La oralidad evoluciona con las necesidades del grupo que escucha, con la personalidad de quien narra, aunque técnicamente, mantiene una estructura rítmica que permite escuchar con comodidad.
Pero, ¿porqué las sociedades occidentales necesitan escuchar narraciones? ¿No es acaso un genero superrado gracias a la escritura y el cine?
Ciertamente parece algo fuera de lugar en nuestro modo de vida occidental, menos comunitario que las sociedades agrícolas y ganaderas del pasado. No obstante la oralidad mantiene un nexo con el subconsciente colectivo que nos subyuga. Y a fin de cuentas, nuestras mentes tiene un area especifica para desarrollar el lenguaje, y aún no hemos descubierto cual es el mecanismo que nos posibilita leer. No obstante para comprender lo que leemos es imprescindible que previamente nos hayan contando muchas historias, porque solo de la comunicación persona a persona se despierta el mecanismo que activa nuestra comprensión lectora.
He encontrado este artículo gracias a Facebook y no me resisto a compartirlo con ustedes, vayan con esta reflexión mis mejores deseos de Paz y bien para tod@s…
Ella fue a caminar y cuando llegó al lugar se mantuvo de pie. La llamaban virgen, que en el idioma antiguo significa mujer Libre, no propiedad de ningún hombre. Con el respaldo de su esposo, sin doctores o medicamentos, sintió las contracciones. No le pusieron pitocina, cytotec, o prostaglandina, y no había suero en su brazo. No la amarraron a la burra, y ella parió fácilmente, sin gritar que le administraran la epidural. Nació el niño sin episiotomía o puntos perineos, y mucho menos el corte horizontal bikini de una cesárea. Y lo vistió en paños. No había necesidad de Huggies o Pampers ni sus marcas genéricas equivalentes. Se lo pegó de la teta y le dio de tomar de su propia leche. Y aunque algunos justifiquen que aún no habían inventado el Similac, Enfamil o Good Start, pues tampoco fue leche de cabra ni del seno de una nodriza, sino la leche real del pecho de su madre. Y así es que empieza el parto natural y una crianza natural, en un persebre en Belén, digna del Rey del mundo, y digna de toda la humanidad.
La idea parte de Manuel Ramos que quería mostrar que la preocupación por la violencia contra las mujeres, no es solo cosa de mujeres, es algo que nos afecta, nos preocupa y nos interpreta a todas las personas de buena voluntad.
La composición del libro es sencilla, y plural. 108 personas, en su nombre o representando a una entidad, escriben artículos, reflexiones, cuentos y poemas, que se alternan para formar un mosaico tan plural como la sociedad misma de la que nacen, pero tan utópico como quienes los firman, y afirman que convivir sin violencia es posible.
Por supuesto, para que la idea tenga tirón, es necesario que entre la variedad de autores/as se encuentren personas mediáticas, y por ello entre sus paginas se esconden desde filologas-camareras, dibujantes, albañiles, psiquiatras, maestras… a escritores/as cuyo solo nombre ya es mucho, decir Saramago o Dulce Chacón… dos alicientes que nos llevaran a abrir el libro y a sumergirnos en ese mar de fuegitos… ¿Galeano para la tercera edición?
Mi aportación se titula “Confidencias” y empieza así…
Soy hija única, el nombre que llevo lo eligió mi padre sin el consentimiento de mi madre… ella quería otro, un poco menos común, pero mi padre quería darle una alegría a su madre, Sinforiana, que estaba a 18.000 Km. de distancia. No, no me llamó Sinforiana, aunque me hubiera gustado, me nombró Carmen y llegué a España a la edad de 4 años, a los 6 años entré en un colegio de monjas, compartía el aula con 40 niñas, de las cuales 9 llevaban el mismo nombre que yo… la profesora me llamaba por el número de lista (de esto hace mucho, mucho tiempo) yo era “32”.
Mi padre siempre quiso un chico, un hombre debe tener un hijo para que continúe el apellido… y lo esperó, al chico, durante años… a mí de niña me daba pena mi padre, siempre imaginando lo bueno que hubiera sido tener un hijo varón. Pero yo era una niña y lo que pensara o sintiera no era relevante… en realidad, no creo que a nadie se le pasara por la imaginación que la cabeza me sirviera para algo.
Y llegó la adolescencia, fue la peor parte. Siempre que pedía permiso para hacer algo, mi padre respondía: “Si fueras un chico no habría problema, si tuvieras un hermano que te acompañara, te dejaría ir; pero una muchacha sola… es peligroso” Y a mí, se me paraban los pulsos, y me hervía la sangre.
Parece que estoy en racha… de finalista. Abro el correo y encuentro este amable mail de la Fundación de Derechos Civiles. Allá por agosto les hice llegar uno de mis cuentos para su concurso de fotografía, cuento y relato hiperbreve… y esta es la respuesta:
Nos complace comunicarte que una de tus obras ha sido seleccionada por el Jurado de las modalidades literarias: Relato Hiperbreve y Cuento, como finalista de nuestro Concurso. Sin embargo, no ha resultado ganadora en la última fase del mismo.
En este sentido, las obras premiadas por los Jurados, así como aquellas que han sido seleccionadas para la fase final del Concurso, serán publicadas en el libro que se edita anualmente con la recopilación de los mejores trabajos de cada modalidad. Del mismo modo, en el caso de la modalidad de Fotografía, las obras seleccionadas pasarán a formar parte de la exposición itinerante que recorrerá a lo largo del próximo año distintas ciudades españolas.
En último lugar, nos gustaría, agradecer sinceramente tu contribución a este programa, que más allá del Concurso en sí tiene como objetivo promover la reflexión sobre valores como la tolerancia, la justicia y la convivencia en igualdad, y felicitarte porque tu obra ha resultado seleccionada como finalista por el Jurado entre los cerca de 2000 trabajos presentados. Nos complace enormemente comprobar que nuestro programa cuenta con el apoyo y el aliento de personas como tú, que con su esfuerzo y creatividad hacen que sea posible un proyecto de esta naturaleza, en el que se considera que cada autor tiene algorelevante que aportar a la reflexión sobre nuestra realidad social.
Recibe un cordial saludo,
Carlos Gracía Álvarez
Presidente
Fundación de Derechos Civiles
Lamentablemente ese día ya estoy comprometida con otro Ateneo, el de Badajoz, no para presentar un libro sino para hablar de educación ¡Lastima!
No obstante estoy contenta pues al fin sale publicado el libro “Somos dos con dignidad”, una iniciativa de Manuel Ramos para poner en valor la equidad y sacar a la luz la necesidad de hombres y mujeres, mujeres y hombres, personas para trabajen por un mundo donde nadie se sienta más que nadie.
Ayer, el Centro Andaluz de las Letras, me invitó a compartir un ratito (algo más de una hora) con niñas y niños de sexto de primaria. Eran del colegio público José Nogales de Aracena… pero no sabían que después del recreo tenían una cita.
Quizás sus profesores/as consideraron que era más efectivo no decirles nada… tomarlos por sorpresa y trabajar a posteriori… y allí estaba yo, a las 12:00, recibiendo a un grupo de 80 niñas y niños que me miraban con expectación.
Como nadie sabía quien era yo, se me ocurrió que lo mejor era que nos inventáramos a Carmen Ibarlucea,… se dijeron muchas cosas… que si era vasca, que si era de la India, que si era una hippy, que si venía de la Edad Media, que si era de Madrid… en fin, que acá les dejo una recreación de lo que concluimos era “La verdadera historia de Carmen Ibarlucea”.
Desde la India llegó una mujer. No tenia nada material, pero traía con ella todo lo que había aprendido en su tierra natal, la religión, la vestimenta, y las ganas de ser feliz.
Buscando un lugar para vivir, donde fuera acogida sin preguntas y sin necesidad de dinero, llegó al País Vasco donde fue acogida en una casa okupa. Al principio trabajo en lo que iba saliendo, pero pronto se dio cuenta de que a todo el mundo le gusta su ropa, que tenia un aspecto exótico, con cierto toque medieval. Y por ello se decidió a coser sus propios diseños y venderlos en los mercados medievales. Estaba contenta porque ganaba suficiente para vivir y puedo alquilar una casa con una ducha estupenda, que era el lujo que más apreciaba.
De mercado en mercado, aquella mujer iba recorriendo el país, conociendo cada rincón y fue así como la descubrió un critico de moda, que la invito a participar en la Pasarela Cibeles de Madrid. Sus diseños fueron todo un éxito, y ella sintió que había encontrado su lugar en el mundo.
VV.AA (unos 80)
Después hablamos de muchas cosas, de razones para leer, de razones para escribir… de los caminos para llegar a publicar, del negocio editorial (editoriales, distribuidoras, librerias, bibliotecas), todo en medio de una participación desbordante, manos levantadas, ideas e inquietudes que no cesaban.
Espero que lo pasaran bien, yo disfruté mucho recordando mi infancia, ahora tan lejana, cuando escribía cuentos por encargo para mis compañer@s de clases… hicimos una prueba, una niña me dio un titulo “El gato y el ratón” y yo inventé un pequeño cuento.
En el mundo de los animales, también existe el miedo y la preocupación. Eso le sucedía a la Sra. Ratona que era madre de siete hermosos ratoncitos, pero vivía angustiada por que en la misma calle vivía un gato tremendo, corpulento y silencioso, al que ella veía como una peligro para la seguridad de sus ratoncitos, y por eso no los dejaba salir a jugar a la calle.
Lo que no sabía la Sra. Ratona es que aquel felino, de aspecto tan fiero, era la mascota de una ¿dulce? abuelita. Era la señora un poco maniática de la limpieza y el orden, y aunque no quería vivir sola y por ello había buscado la compañía de un gato, no soportaba que su minino arañara las alfombras, o trepara por las cortinas. Fue por esa razón que lo llevo a la clínica veterinaria y ordeno que le arrancaran las uñas de raíz… con anestesia, por supuesto.
De modo que la Sra. Ratona sufría innecesariamente, porque su vecino el gato, desuñado como estaba, no podía ya cazar a nadie, ni a nada.
Suerte, que como todo se sabe en los vecindarios pequeños, el chihuahua del final de la calle, se había enterado de la desgracia del gato; y un día en que acudió a merendar a casa de la Sra. Ratona que hacía un pastel de queso exquisito, entre bocado y bocado le contó la mala suerte del gato. “¡¡Ay, pobre animal!” exclamó la Sra. Ratona, “¡ y yo pensando mal!”.
La desgracia del gato, fue la suerte de los ratoncitos que, por fin, pudieron salir a jugar a la calle, probando sus fuerzas, sus habilidades, cayéndose y levantándose… equivocándose a veces, haciendo todo lo que es necesario para aprender y llegar a ser mayores.
Mientras tanto, la Sra. Ratona, el chihuahua y el gato disfrutaban de interminables charlas, que siempre concluían con la misma reflexión…
A veces, cuando leo algunas biografías de escritores o escritoras a las que admiro, me pregunto como los verían sus cohetaneos, sus familiares. Quiero decir que aunque al día de hoy nos parecen personas muy serías, sabias e incluso extraordinarias, quizás en su momento a sus vecinos les parecería que estaban un poco locos o locas, hablando de cuestiones extrañas e intrascendentes, relacionándose con personas extrañas o intrascendentes, viviendo vidas que más que formales parecerían un juego de niños. Supongo que es una forma de consuelo… porque mi propia vida no parece acomodarse a lo que debiera ser la vida de una mujer de más de cuarenta, con dos hijos creciditos.
Pero aquí estoy, viviendo la vida como un juego. Les comparto una muestra de lo que fue mi aventura de septiembre. Jugando a ser una mujer sabia que cura con cuentos. ¿Cuantos cuentos conté? haciendo un recuento rapido calculo unos 30 cuentos de todos lados. Algunos se repitiron, como “El agua de la vida” porque me llegaron algunas personas con dolores en las rodillas, articulaciones o dolores musculares De modo que según recuerdo conté tres veces la historia de aquel rey enfermo y malhumorado, que tenía el mejor cocinero del mundo; y al que sus hijos deben traer el agua de la vida… y cuando finalmente el más pequeño de los tres llega con el preciado líquido… el doctor pone al rey a dieta severa… solo agua durante tres días. Saquen ustedes sus propias conclusiones.
Un cuento que apareció casi sin querer fue el comienzo de “Mujeres que corren con los lobos”, a veces me sorprende como duermen los cuentos o las historias dentro de nosotros, al menos dentro de mi, dispuestos a salir en cuanto alguien dice las palabras adecuadas.
Y otro que no suelo contar, pero que apareció cuando en la tarde-noche del domingo alguien pidió una receta infalible para ligar… y se me vino este cuento a la boca …
Es una versión actualizada del cuento “La comadre de Bath” que se encuentra en el libro “Los cuentos del Canterbury” escrito por Geoffrey Chaucer en el siglo XIV… muy adecuado para un encuentro medieval pero sin olvidar que estamos en el siglo XXI y no hay que renunciar a los logros de nuestra época.
El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.
El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil.
La pregunta era: ¿Qué quiere realmente la mujer?
Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente.
A la princesa, a la reina, a las prostitutas,a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte…en suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente.
¡Eso si! , todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues solo ella sabría la respuesta.El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.
Llegó el último día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera.Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, la condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo.
El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, hacía ruidos obscenos.
Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.
Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es
“Ser la soberana de su propia vida”.
Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría a salvo. Y así fue: al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad. Pero menuda boda fue aquella… asistió la corte en pleno y nadie se sintió mas desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo.
Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales,engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos.
Llegó la noche de bodas. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con el… Ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver… Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido. La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo.
¿Cuál prefería para el día y cuál para la noche?
¡Qué pregunta cruel…! Gawain se apresuro a hacer cálculos… ¿quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿o prefería tener de día a una bruja y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal…?
El noble Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama de día y de noche, porque el la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.
Fuente:
desconocida para mi, si tienen datos por favor dejen un comentario.
No he sido premiada, pero al menos he sido seleccionada por la Editorial Hipálage, para formar parte de su nuevo libro de microrrelatos “Más cuentos para sonreir” de modo que queria compartirles mi alegría, y felicitar desde aquí a las personas ganadoras.
Esther Nieto M. por “El dedo y la luna”.
Susana Corroto V. por “El fabricante de lunes”.
Daniel Gutiérrez P. por “Teléfono”.
Estoy deseando leer sus microcuentos.
El mail que he recibido, y que me hace feliz, dice así:
(…) se han recibido 906 textos, de los cuales, en aras de poder publicar un libro agradable e interesante, que aporte novedad para el gremio editorial y librero, han sido seleccionados 304 textos, entre los que se encuentra tu microrrelato.
“Más cuentos para sonreír” ISBN: 978-84-96919-22-8.
Llegué a España, con mis padres, con cuatro años, en enero de 1971. De mi infancia... prefiero no hablar.
He realizado múltiples trabajos, casi siempre a mi gusto y en relación con personas, no he dejado de contar cuentos de viva voz desde que comencé allá por mis once años, aunque desde hace ocho años me pagan por ello.
Colaboro como narradora oral con el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo en España, Marruecos y Portugal.
También cuento para el Centro Andaluz de las Letras, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, la Fundación Ruy López, el Plan de Animación a la lectura de la Junta de Extremadura y allá donde me soliciten.
Soy socia fundadora de la Asociación Cultural Tremn (www.tremn.org ) centrada en la Educación en Valores y la interculturalidad.
Para esta entidad escribí mi primer libro en el año 2003: “Diez cuentos del mundo que ayudan a educar(nos)”, ISBN 84-932955-0-7 Ed. Tremn. págs.123. Rústica. Una herramienta para educar en valores.
En el 2004, publique el libro “Cuentos del Mundo con Dios al fondo” ISBN84-932955-0-7 Ed Tremn, pags. 120 Rustica, una herramienta para entender la Interculturalidad.
En 2005, "Simone Weil" una breve biografía publicada en la colección Sinergia (serie verde) de la Fundación Emmanuel Mounier, ISBN 84-95334-92-5 Ed. Mounier, pags.109 Rustica.
En febrero de 2007, con algunos meses de retraso, presentamos mi primer libro infantil “Cuéntalo tú. Cuentos del mundo para primeros lectores” ISBN978-84-932955-3-0 Coedición Secretaria de Cooperación de la Junta de Extremadura y Ed. Tremn. Colección Mnemosine. Pag. 47 Rustica.
En octubre de 2008 vio la luz "Las tres cerditas y la inspectora medioambiental" ISBN: 978-84-932955-5-4 también en la colección Mnemosine de Ed. Tremn.
He colaborado en publicaciones colectivas como "Más cuentos para sonreír", "Somos dos con dignidad", y algunas otras.
Y aún hay cuatro libros más, en busca de editor...